Un libro diferente: “Un ataque de lucidez”

Dr.-Jill-Bolte-Taylor-700x450Si hago un esfuerzo de imaginación, una de las experiencias más fascinantes para un biólogo sería levantarse un día convertido en una bacteria, o un veterinario convertido en un gato. Algo por el estilo, pero de una forma más radical y realista fue la experiencia que atravesó Jill Bolte, neuro-anatomista de la Universidad de Harvard, al sufrir un ictus en su casa. Sobre esta experiencia, y con la idea de convertirse en un apoyo a otras personas afectadas y sus familiares, nace su relato “Un ataque de lucidez”.

A lo largo de este libro la investigadora explica cuales fueron sus sensaciones y sentimientos a lo largo del accidente que sufrió.  Aspectos tan alarmantes como la pérdida progresiva del habla, reconocer números o incluso recordar el funcionamiento de un teléfono los describe sin perder una chispa de humor que el lector que haya vivido de cerca una situación parecida agradecerá.

De igual interés nos parece la segunda parte, en la que explica su proceso de recuperación, que duró ocho años, y en el que tuvo que hacer un reaprendizaje sobre como caminar, escribir, leer o reconocer los colores. Subraya de especial manera el apoyo que supuso el afecto que su madre le ofreció en esa época, así como su decepción por no sentirse a veces tratada con la suficiente empatía o consideración por parte del cuerpo sanitario que la atendió. Este aspecto resulta especialmente relevante como recordatorio a todos, pacientes y sanitarios, de que la ciencia debe ir siempre acompañada de un trato empático y respetuoso con los ritmos biológicos de cada individuo. Por último, se incluyen consejos prácticos para pacientes en vías de recuperación de un accidente cerebrovascular.

Este libro es un canto a la vida, a la esperanza y al agradecimiento. La autora, a través de su recuperación del ictus, inició un proceso de autoconocimiento que le llevó a tomar conciencia de hasta qué punto su hemisferio cerebral izquierdo (el que rige la lógica) dominaba su vida (como a la mayoría de los occidentales) , a costa de sacrificar una existencia más armoniosa con las personas que le rodeaban. Gracias al ictus pudo hacer un replanteamiento de su proceso vital.

Queremos animar a aquellas personas que han pasado por una experiencia parecida, como nuestra amiga Amparo Monsoriu, a afrontar cada día asumiendo un reto nuevo, y agradecer a personas como su hermana Mar, por la entrega en su recuperación, desde una gran sensibilidad e inteligencia basadas en el respeto al cuerpo y sus procesos. Los resultados de mejoría después de un año…le dan la razón.

Más información: https://www.youtube.com/watch?v=kho0e0aU2dk

Texto: Victoria González de Buitrago

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