Y tú…¿discriminas a tus mayores?

Ageismo ¿Has oído hablar del ageísmo? Seguramente no, al igual que de sus sinónimos, el viejismo o el etaísmo. Es un fenómeno que se produce cuando a una persona se le discrimina en base a su edad, bien sea a nivel libertades, derechos y reconocimiento social.  A veces ni somos conscientes de él, porque puede estar escondido en actitudes aparentemente cariñosas o incluso protectoras.

El ageismo puede darse de forma positiva o negativa. En el primer caso la discriminación se produce cuando desarrollamos actitudes excesivamente proteccionistas con el mayor, llegando incluso a infantilizarlo. Debemos recordar que incluso teniendo, en ocasiones, algunas de sus capacidades mermadas, tenemos enfrente a una persona que ha vivido muchas cosas de las que ni siquiera seremos conscientes, y no se merece nuestra condescendencia. Tiene todo el derecho a nuestro respeto y reconocimiento como persona adulta que ha sido y es.

El ageismo negativo se produce cuando se desarrolla abandono, culpa, rechazo o indiferencia.

Recientemente hemos tenido en nuestra farmacia conocimiento, incluso de un nuevo término, llamado “gerontofobia social”, para definir el fenómeno de rechazo hacia la gente mayor. Se ve reflejado, entre otras variantes, con el uso de términos como “abueletes”, “viejos”, o la atribución automática de algunas características como inactividad, improductividad o culpa de la presión fiscal.

Desde el sistema sanitario, esta discriminación puede darse tanto por exceso de protección como por defecto. Ejemplos extremos serían no facilitar rehabilitación porque se considere que está destinada al fracaso por la edad, o dar asistencia a mayores que están sanos y están en perfectas condiciones para manejarse de forma autónoma.

Desde nuestra farmacia queremos señalar la importancia de mantener la dignidad y máxima autonomía en todas las etapas de nuestra existencia, y evitar caer en estereotipos o actitudes que no benefician a nadie, sobre todo porque olvidamos entonces que un día nosotros también llegaremos a esa etapa.

Texto: Victoria González de Buitrago

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